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Scouting de Nacho Llovet fet per Muevete Basket

El enésimo producto de la cantera del Joventut ya ha debutado este año en la Liga ACB.
Ramón Carbonell – 04/05/2011

ACB Photo / Surrallés

Nacho Llovet 2.02, pívot (España, 1991). Formado en el DKV Joventut este internacional en categorías inferiores desde el año 2007, forma parte del selecto grupo de jóvenes que han debutado este año en ACB. Actualmente juega la fase de ascenso a Leb Oro con el CB Prat Joventut.


PUNTOS FUERTES:

Generales:

– Físico poderoso que le permite enfrentarse con garantías a jugadores con más centímetros.
– Muy buen nivel de intensidad.

Ataque:

– Su bloqueo y continuación es de los mejores de la categoría.
– Se muestra muy activo y peligroso en el rebote ofensivo.
– Es capaz de generar juego desde el poste bajo, finalizando y encontrando con facilidad al jugador exterior libre cuando llega la ayuda.
– Tiene buena mano que le permite anotar desde el poste medio.

Defensa:

– Grandes conceptos defensivos, tanto en defensa individual como en zona.
– En el poste bajo utiliza su fuerza para ser un jugador duro en defensa y rebote.
– Lee acertadamente los 2×2, siendo capaz de acompañar en flash hasta los 7 metros si es necesario.

CAPACIDAD DE MEJORA EN:

Ataque:

– Aunque tiene buena mano debe seguir trabajando tiro para incorporar el “pick & pop” en el 2×2.
– Utiliza la mano izquierda en contadas situaciones.
– La mayoría de balones perdidos son producto de una precipitación a la hora de recibir en el poste bajo, debe trabajar su lucha por la posición.
– Bajos porcentajes en tiros libres.

Defensa:

– A pesar de ser un buen intimidador, taponaría muchos más lanzamientos si diera un paso adelante en las ayudas ante penetraciones rivales.

EVALUACIÓN FINAL:

Nacho Llovet siempre ha sido un referente interior entre los jugadores de su generación, ha llegado a ser máximo anotador y reboteador de la selección española en un europeo U-18. Demostrando ser uno de los pocos jóvenes jugadores interiores puros en esta época en la que cada vez es más difícil encontrar la figura clásica del pívot.

Si hubiera una palabra que define su juego es eficiencia. Tanto a la hora de optimizar los recursos ofensivos de los que dispone, como a la hora de emplear sus conceptos defensivos. Esta eficiencia le lleva a ser un jugador importante en ambos lados de la cancha.

Este año no solo ha debutado en ACB, además está disponiendo de un buen número de minutos en los que demuestra que su futuro y progresión lo sitúan entre los jugadores interiores más prometedores de su generación.

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Categories:Cantera, Perfils

Pere Tomàs: El descalzo caminante por Daniel Barranquero – ACB.com

Pere Tomàs: El descalzo caminante

Paso a paso, con sigilo y disimulo, Pere se coló en ACB sin ruido. Aroma a bronce la del niño que se fue de casa a los 13 por un sueño y que hoy comienza a escribir su propio camino, con una 2ª vuelta en la que dio un paso al frente, multiplicando sus números. Viaja por su vida con Daniel Barranquero

31 Mar. 2011.-Daniel Barranquero
Un 5 de septiembre de 1989, con medio mundo atónito el día en el que se confirmaba que el estratosférico récord de Ben Johnson en los 100 metros lisos tenía truco, Llucmajor le daba la bienvenida al mundo a un bebé de nombre Pere Tomàs Noguera.

De gatear a dar sus primeros pasos y, de ahí, a lanzar sus primeros tiros. Bendita idea aquella de sus padres, germen de una carrera que le acabaría llevando a la ACB. “Me pusieron una canasta en mi cuarto. Tenía 5 años o así y ya estaba jugando, tirando una y otra vez”. Era inevitable. Su padre, su madre, sus hermanos, sus amigos… todos, todos estaban vinculado con el básquet.

Como si fuese un guiño del destino, su primer equipo también se llamaba Joventut. El Joventut Llucmajor, un conjunto repleto de amigos de su niñez. Cuando era infantil de segundo año, sus aptitudes le abrieron las puertas del San Agustí de Mallorca, uno de los conjuntos más fuertes de la región. “Pudimos jugar intersectores y, en una de esas, me enfrenté a la Penya. Y no, no es que jugase especialmente bien aquel día, aunque llamaba la atención por mi altura y se fijaron en mí”.

Solo un brindis a la casualidad tiñó su futuro de verdinegro. “En esa época aún estaba el Siglo XXI. Lo tenía todo hablado con ellos para irme allí, pero en aquel verano de 2003, un día me llaman y me dicen que, por problemas económicos, desaparece”. Caprichosa coincidencia, aquel mismo día el móvil volvió a sonar, mezclando su desazón con ilusión. Era el jefe de la cantera del Joventut, confesándole el interés del club por sumarle a su proyecto de cantera. Joan Junoy no se lo pensó dos veces. Tomó el avión a la isla, habló con sus padres y con el mismo chico. Debía convencerle para ir a Badalona.

La rutina
No es maniático ni supersticioso, pero eso sí, siempre hace las mismas entradas a canasta antes de un partido.

Trabajando un sueño

“Tienes posibilidades, sigue trabajando en tu sueño”, le diría su tío, el mejor entrenador que tuvo y tendrá en su carrera. “Es una oportunidad única en mi vida”, se repetía a sí mismo, a camino entre la felicidad y el miedo. El chico asintió. Y sus padres le apoyaron. “Viajamos a Badalona para ver dónde viviría, conocer la familia que me acogería y descubrir cómo sería mi día a día. La verdad es que quedamos muy contentos, tanto yo como mis padres. Y decidimos probar”.

No es común irse de casa a los 13 años. Y menos aún, fácil. Hizo un trato con su padre. Este acompañaría a Pere hasta Badalona para probar un par de semanas. Si se adaptaba, miel sobre hojuelas. Si no, volvían a su tierra y listo. A los pocos días, el propio hijo le decía que ya podía regresar tranquilo a casa. “Me trataron muy bien en el club, me sentía muy cómodo. Además, tuve mucha suerte con aquella familia y aún hoy siento que es mi segunda casa. Pasé cinco años increíbles allí, mi hermano Joan vive ahora con ellos y hasta puedo ir cuando quiera, ya que tengo las llaves”.

Su crecimiento no se detuvo en la Penya, al contrario. Atlético y coordinado, sus condiciones físicas le hacían ser dominante en su categoría y pronto pasó de ser convocado por la Selección Balear a recibir la llamada de la Selección Española en categoría cadete. El primer contacto serio a nivel internacional fue el Europeo de 2004, en Amaliada. Pere jugaba como 4, moviéndose como pez en el agua en la pintura, en un combinado liderado por Víctor Claver que solo pudo conformarse con la séptima plaza.

Más ruido haría a comienzos de 2005 en el Campeonato Nacional de Selecciones Autonómicas, en el que promedió casi 20 puntos de valoración, merced a 18,6 puntos y 5,6 rebotes por choque. Ya por aquel entonces, se intuía que su evolución debía pasar por una mejora en su tiro exterior para acabar transformándose en alero en su viaje hacia la élite.

Oro en el Festival Olímpico de la Juventud, con 24 puntos suyos en la final, uno de los mejores momentos de su trayectoria llegaría semanas más tarde, en el Europeo Cadete de León. Allí nacía un triángulo inseparable, con tres vértices cargados de futuro: Pablo Aguilar, Xavi Rabaseda y el propio Pere Tomàs, muy explosivo en el torneo. El jugador de la Penya le endosó 23 puntos a la Serbia y Montenegro de Stojacic y Macvan, 22 a la Rusia de Khvostov y 31 puntos a Ucrania. Solo Turquía les alejó de la final, aunque el bronce, quizá el más preciado de los que lograra, fue el mejor consuelo para un campeonato en el que registró 16,5 puntos y 7 rebotes por choque.

El nombre de Pere Tomàs ya empezaba a sonar allende Badalona y su Lluchmajor natal. Más aún cuando, en la pretemporada de la 2005-06, Aíto García Reneses, encandilado por sus condiciones físicas, le llamó para entrenar con el primer equipo, llegando incluso a debutar en un amistoso contra el CB Tarragona. Fue solo un caramelo, el más dulce que había probado, pero le sirvió como mayor incentivo para continuar su carrera de fondo.

Un amigo
Ricky Rubio no se lo pensó dos veces cuando le preguntaron cuál era el mejor compañero que ha tenido: Pere Tomàs

Ya en enero de 2006, se presentó en el Torneo de L’Hospitalet como el más fiel escudero de Ricky Rubio. Jugando como alero, aún algo verde en el bote y en el lanzamiento exterior, Tomàs sorprendió por su facilidad anotadora (18,7 puntos), su habilidad en el rebote (6,3), especialmente en el ofensivo, y su facilidad corriendo la cancha y como finalizador. Su idilio con la selección se prolongó en verano, con el Europeo Sub18, donde se pudo ver a un Pere diferente. Con promedios menores (9,3 puntos y 4 rebotes por choque) en un equipo en el que además del triángulo inseparable estaba Claver, Tomàs mostró una versión muy madura, erigiéndose como especialista defensivo. Bien lo supo un Batum, anulado por él en la primera fase. Además, España se tomó la revancha con Turquía en el partido por el 3º y 4º puesto, con 20 puntos que bien valieron un bronce. Y ya iban dos en su cuello.

Tampoco le fue mal al mallorquín en 2007. Arrancó el año sumando 22 puntos y 7 rebotes por encuentro en el Torneo de L’Hospitalet, se coronó en el Internacional de Essone, con título y MVP, y vivió un idilio con las Series Colegiales ACB ganando con sus compañeros de colegio Badalonès el estandarte nacional. 24 puntos, 15 rebotes y 35 de valoración, la guinda antes de acudir como uno de los referentes de España al Europeo Sub18 de Madrid.

“Ha sufrido una increíble evolución hacia la posición de alero. Es el 3 del futuro”, decía Luis Guil antes de un torneo amargo para el equipo liderado por Ricky Rubio, que con un balance de 7-1 se quedó sin medallas. Una derrota frente a Serbia y un final surrealista y esperpéntico del partido entre los propios serbios y Lituania les dejó en la cuneta en un torneo en el que Pere aumentó sus números hasta los 13,8 puntos y 4,4 rebotes por encuentro. Sería la excepción a sus romances veraniegos con la Selección.

De niño a mayor

De niño a mayor en un solo verano, desde aquella 2007-08 todo cambió para Pere. Un hueco en el CB Prat de la LEB Plata (9,3 puntos de media en 26 partidos), coqueteos con el DKV, su llegada la universidad, la independencia, sus primeros compromisos como adulto… y el ritmo no podía ser más infernal. “Mi primer año como senior fue muy complicado. Por la mañana entrenaba técnica individual con Josep María Margall, después iba a la Universidad, entre medias me estaba sacando el carné de conducir, salía pitando para entrenar con el primer equipo del Joventut y también con el Prat, claro. Acabé bastante quemado, pero para llegar lejos hay que pasar por cosas así. Lo pienso ahora y mereció la pena”. Y tanto.

El premio a su trabajo llegó el 6 de noviembre, con su debut oficial en el DKV Joventut, en un partido de la entonces denominada ULEB Cup en el que anotó 7 puntos. Algo más tardaría en producirse su puesta de largo en ACB. Antes incluso de jugar en liga, Pere hizo realidad un sueño, con su estreno en un marco idílico, el de la Copa del Rey. Solo fueron 3 minutos los que jugó en semifinales contra Pamesa, con 2 tiros libres anotados, los suficientes para poder decirle al mundo 48 horas más tarde que era todo un campeón de Copa. A la semana siguiente, en un 16 de febrero, debutó en liga contra el Fuenla.

Su comida favorita
Como buen mallorquín, es un enamorado de la ensaimada.

No jugaría mucho más en el primer equipo durante aquel ejercicio (38 minutos en el global de la liga, con 12 puntos y 6/7 en el tiro), y cada vez que saltaba a la cancha se limitaba a ayudar, sin intentar maquillar sus estadísticas. “Soy así. Si veo una canasta fácil, intentaré hacerla, pero no hay que usar esos minutos solo para hacerse ver. No por hacer una canasta más voy a ser mejor, hay otras cosas”, confesaría en una entrevista a Muevetebasket.es. No obstante, para su recuerdo –y su currículum-, queda también el título europeo en ULEB Cup y las fiestas de celebración de cada título en Badalona, donde su timidez y bisoñez cedieron a su alegría. No todos alcanzan tocan el cielo tan pronto.

En verano se cumplió la tradición y el balear fue llamado a formar parte del combinado Sub20, que participó en el Europeo de Riga y, para aumentar la sensación de dèjá vu, otra vez España fue bronce ganándole a Turquía en la final de consolación con Pere Tomàs anotando 20 puntos.

En la 2008-09, el alero tomó un mayor peso en la rotación de la Penya. Aun partiendo como suplente, su participación no fue meramente testimonial, rozó la veintena de minutos en algún partido e incluso se estrenó en el Playoff, jugando 10 minutos contra el Real Madrid. Donde verdaderamente se destapó fue en el Circuito Sub20, saliéndose en Inca, con título para su DKV Joventut y MVP para él, gracias a sus 23,8 puntos (70% en el tiro), 8,2 rebotes y 28,5 de valoración. Jugando como 4 otra vez, aprovechó su físico y cerró con broche de oro una etapa en las categorías inferiores de la Penya que había iniciado 6 años antes. “Tengo muy buenos recuerdos. Pude jugar campeonatos nacionales con el Joventut, aunque no tuve la oportunidad de ganar ninguno, algo que siempre será una espinita clavada. Eso sí, en las Series Colegiales me lo pasé muy bien y en el Circuito Sub20 pudimos ganar en la última edición. Es un recuerdo muy bueno”.

En una parte de la grada, familiares y amigos, gritando cada una de sus acciones positivas durante el torneo. En otra, Sito Alonso, orgulloso de la progresión de su pupilo. “Hay que renovar a Pere, es muy importante para el club. Tiene virtudes muy difíciles de encontrar: disciplina, entrega y sacrificio. Estamos muy contentos con él”. Dicho y hecho. Semanas después, el DKV le hacía un contrato por tres temporadas, hasta 2012. Sito lo tenía claro: “Para mí era más fácil quedarme con Laviña, pero se asume el riesgo y si quieres seguir la línea apuestas por Pere Tomàs, que es el futuro del club”.

Sus estudios
Comenzó hacienda historia pero no le acabó de gustar y se pasó a INEFC, que va haciendo poco a poco.

Antes de la nueva temporada, Tomàs regresó a su particular campamento de verano. Ese en el que te reencuentras con tus amigos de antaño, te pones una camiseta roja, te enfrentas a los mejores de cada país… y acabas con bronce. ¡Sí, otro bronce! La cuarta medalla fue del mismo color que las anteriores, tras 18 puntos del alero contra Italia para confirmar la presea.

En esta ocasión, el bronce en el Europeo Sub20 de Rodas dejó con buen sabor a los máximos exponentes de la generación del 89: los Sergio De la Fuente, Rai López, José Antonio Marco, Pablo Almazán, Álex Llorca, Luis Parejo, Mamadou Samb, Jorge Fernández, Óscar Raya y, a falta de Claver, ya con los mayores, un triángulo ya mítico que se separó a lo grande: un Pablo Aguilar (12, 5 puntos por partido), un Xavi Rabaseda (15,6) y un Pere Tomàs (14,9) que sufrieron y disfrutaron por cada bronce. Siempre juntos. “Han sido muchos años. Aparte de ellos dos destacaría a todo el grupo, casi siempre el mismo, con pocos cambios. Haces una gran amistad, ya sabes, son muchos días concentrados. Y ahí están los cuatro bronces. No está mal, ¿no?”

Un paso adelante

La siguiente campaña, su primera con contrato profesional con el DKV Joventut, empezó de manera ilusionante, con 18 puntos y 19 de valoración en el tercer partido de liga. Sin embargo, la 2009-10 no fue la de su explosión, teniendo poco protagonismo y limitándose a especializarse en defensa y a cumplir sin alardes. “No es poco”, decían algunos. “Está estancado”, sostenían otros, que se negaban a conformarse con un mero complemento en ACB tras verle crecer desde adolescente. Pere acabó fuerte la liga, con tres encuentros seguidos por encima de la decena de puntos, y pudo vivir en 2010 el primer descanso veraniego desde los 14 años. “Ha sido el primero relajado, nunca pude desconectar. Durante 6 veranos fui a la selección de cada categoría. Estás fuera todo el año y tienes ganas de volver a casa para estar con familia y amigos. Sin embargo, vale la pena haber jugado contra los mejores de mi edad en toda Europa. Y hacer amistades que durarán toda la vida”.

Fuera de la pista
”Soy un chico normal, un poco tímido, amigo de mis amigos. Me gusta desconectar, el fútbol y, cuando estoy en Mallorca, pescar”.

Como para toda la vida le durará el honor que tuvo aquel día que le comunicaron que él, con 21 años recién cumplidos, sería el nuevo capitán de la Penya. Únicamente Claver –con solo 6 días menos que él- es más joven, en cuanto a los de ACB. “La figura de capitán responde a un jugador con peso específico y capacidad de liderazgo, que sea un ejemplo, que conecte con el club. Y con Pere todo esto queda reflejado. Crea buen ambiente en el vestuario, cohesiona al equipo. Lleva 8 años con nosotros y representa la imagen del club”. Villacampa no pudo hablar más claro y Tomàs no pudo sentirse más orgulloso, ejerciendo casi de veterano en la’ Baby Penya’, rodeado de chavales. “Siempre me dicen eso de veterano. Ha ido todo muy rápido para mí. En teoría es mi 2º año con contrato profesional, aunque ya había jugado las dos campañas anteriores. Como aquí la gente es tan joven, y más este años con tantos canteranos subiendo por la plaga de lesiones, te ves con 21 años sin ser de los más pequeños, cuando eso sería lo normal en cualquier club”.

El capitán del DKV prolongó la línea de la pasada temporada en la primera vuelta. Poco protagonismo estadístico, trabajo oscuro, defensa –cada vez más sólida- y coherencia en pista, aunque con porcentajes bajos. Diez partidos por debajo de la decena de puntos, algunas perdidas evitables y las mismas críticas en cuanto a lo de jugador estancado y complemento que en la temporada anterior.

Hasta que dio un paso al frente. Más causalidad que casualidad, desde la lesión de Carl English, justo al comienzo de la segunda vuelta. Encandiló contra Menorca (15 puntos), se lució en Manresa (21 desde el banquillo, con 4 triples) y puso las bases de una segunda vuelta brillante, en la que ha multiplicado su juego. Y sus números (12,5 pts, 5,8 rb y 15 val), con solo un partido por debajo de la decena en valoración y una mejora en todos y cada uno de los aspectos de juego. Su momento cumbre, este pasado domingo, con 25 puntos (7/7 T2), 33 de valoración y una exhibición de carácter y acierto frente al Meridiano jamás vista en su corta carrera ACB. “Está claro que ha sido mi mejor partido en liga”, reconoce. “Por desgracia, tuvimos lesiones y no pudimos fichar. Todos teníamos que dar un paso al frente. He tenido más minutos, más responsabilidad. Estoy jugando más y tengo más confianza”. Este es un Pere Tomàs diferente…

El salto de Pere Tomàs

Apartados Jornadas 1-17 Jornadas 18-27
Minutos 18,2 (311) 29,8 (298)
Puntos 5,5 (95) 12,5 (125)
Tiros de 2 42%, con 19/45 (1,1/2,6 62% con 33/53 (3,3/5,3)
Tiros de 3 33%, con 14/42 (0,8/2,4) 33% con 13/40 (1,3/4)
Tiros libres 60% con 15/60 (0,8/1,4) 77% con 20/26 (2/2.6
Rebotes 2,7 (47) 5,8 (58)
Asistencias 1,2 (21) 2 (20)
Robos 0,3 (6) 7 (0,7)
Pérdidas 1,1 (20) 1,8 (18)
Faltas personales 1,1 (20) 2 (20)
Faltas recibidas 1,4 (24) 3,1 (31)
Valoración 4,9 (84) 15 (150)

El mallorquín acepta el reto, siempre con los pies en el suelo, como cuando abandonó su tierra arriesgando por un sueño incierto. Y con las mismas ansias por crecer de antaño. “Me queda mucho por pulir en todas las facetas. Cada vez juego más por fuera y necesito mejorar el bote, el tiro, la defensa… todo”.

¿Y el futuro qué? ¿Hombre de club por muchos años? “Nunca se sabe, está claro, pero yo tengo contrato hasta 2012 y estoy muy feliz. Me siento muy querido y valorado. Solo pienso en verdinegro”, confiesa un jugador que, cumplido su sueño de la adolescencia, el de consolidarse en ACB, mira al futuro con ilusión: “Deseo seguir cada día disfrutando de este deporte y llegar lo más lejos posible. Quiero ganar otro título en Badalona lo antes posible. Gané ULEB Cup y Copa del Rey, y me sentí muy a gusto, pero siempre queda la espinita de logarlo siendo el chaval joven. Ahora quiero más protagonismo”.

Esperando a Joan
”Mi hermano conseguirá lo que se proponga. Ha tenido dos años de lesiones pero está cogiendo el ritmo, nos ayuda en el primer equipo, tiene muchísimo talento y con esa cabeza, su momento llegará”.

Siendo más ambicioso, el ’19’ del DKV Joventut sacrificaría con una sonrisa inmensa todos los veranos que hagan falta con tal de volver a enfundarse la elástica de España, en esta ocasión para jugar con “los mayores”, si bien la plaza parece más cara que nunca. “Es obvio que es un sueño que todo jugador tiene pero sé que es difícil entrar allí, hay un bloque de jugadores increíbles. Seguiré trabajando y si un día me llaman, iré con la máxima ilusión y con ganas de ayudar. No me lo planteo aún”.

“Hay caminos que hay que andar descalzo”, reza la canción favorita de Pere Tomàs. Simbólica melodía para resumir los pasos callados de aquel niño que se forjó tirando una y otra vez en la canasta de plástico de su cuarto, de aquel adolescente que se atrevió a creer a su tío y apostar por un sueño, de aquel joven tímido que no pudo disimular la sonrisa en las celebraciones del Joventut más ganador de la última década. Los maratones de entrenamiento ahora cobran sentido, los bronces ahora brillan un poquito más, el verdinegro es más puro. Sin vértigo, solo tiene 21, echa la vista atrás y ve a los rivales del ayer dedicándose a otra cosa, perdidos en el camino. Él llegó. Y no solo gracias a un buen físico.

“Es un mundo duro, no todo el que lo intenta tiene la suerte de conseguirlo. Desde que vine a Badalona fue una ilusión, y trabajé al máximo para llegar. Hay jugadores que a lo mejor tienen más talento que yo, pero yo he trabajado mucho para estar aquí y el trabajo da sus frutos”. El descalzo caminante suspira ilusionado, como si supiese que, más allá de la anécdota de los 33 puntos de valoración, su camino no ha hecho más que comenzar, su momento ha llegado con este paso adelante y que, como decía su canción favorita, aquella de Fito y Fitipaldis… “si la vida son dos gatos, aún me queda mucho por vivir”.

Daniel Barranquero
ACB.COM

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Q.Hosley por Daniel Barranquero – ACB.com

QUINTON HOSLEY: EL HEREDERO DE HARLEM

Enamoró al parqué de Rucker Park, hipnotizado antes por su padre allá por los 80. Ahora su heredero, Terminator 2, quiere conquistar Badalona. VIaja desde Harlem por su vida con Daniel Barranquero

“Si pudiera desnudarse al Baloncesto de todo cuanto lo grava en la alta competición, de cuanto lo somete a Regla y Táctica, puede que aquellas interminables tardes de verano en la Rucker continúen representando aún hoy, la prueba más auténtica del juego en estado puro que probablemente haya dado nunca el Baloncesto en el mundo”.

Gonzalo Vázquez, en “Leyendas del Playground”.

La leyenda de Terminator

Las calles pueden ser las mejores compañeras de viaje mas unas consejeras de las que siempre has de dudar. Lo saben todo de ti. Como el terapeuta que te oye, callado, ante el cual te desahogas, expresivo, y te conoce mejor que tu propio espejo. Jamás le reveles un secreto al cemento desnudo, aquel inerte testigo de tu vida que estará para contar quién fuiste cuando pase tu momento.

Aún retumban las canastas de Rucker Park recordando a Ron. Maldita sea, cómo no iban a estremecerse si el mayor pecado de los miles de aficionados que peregrinaron a ese templo al descubierto, hubiera sido no temblar al unísono. De boca en boca, de calle en calle, Nueva York siguió temblando. Así nacen las leyendas. Exageradas, eternas, mágicas, necesarias.

La de Matthias es la de aquel anotador compulsivo que un día voló en la calle sobre el 2,24 Rik Smits en uno de los mates más salvajes que jamás vio Rucker Park. Y la calle no entiende de confidencias. Ni de límites. El talento incontrolable y espontáneo que ardió con 107 puntos en 32 minutos durante 1983 en esa liga callejera de nombre Upward Fund tan citada para recordar, hace meses que los 105 de Corey Fisher no fueron récord. “Y lo hizo sin que hubiera aún línea de triples”, comenta uno. “Aquel día hizo 15 mates”, replicaba otro. “Ni siquiera reclamó el tiro libre adicional tras la falta que le permitió sumar una cifra impar”, explica un tercero, en clave de epopeya.

Con el tren de los contratos millonarios y la fama en la NBA perdido a causa de problemas extradeportivos, Ron le regaló durante años su talento a una calle que sigue presumiendo de sus hazañas. Aquella vez que anotó 86 puntos en la BRC Bronville Recreation Center, ese verano en el que lideró en anotación la Palm Beach con 36 puntos por partido, aquel día en el que llegó hasta los 68 en el Rucker, esos 63 puntos casi sin fallos poco después… y el mito creció.

De ”Destroyer” -como Joe Hammond, el único que le puede hacer sombra en Nueva York- a ”Terminator” y de ahí, a ”Term”. Ganador atormentado, furia sin control en la pista al que ni los árbitros ni los gritos de la calle domesticaban, Ron forjó su historia a base de fugaces instantes de éxtasis y una prolongada apuesta por demostrar que, con el sol o la luna como único techo, no había nadie capaz de ganarle. Ni siquiera aquellos que ganaban mucho más dinero que él en el firmamento NBA. “Term” aún ostenta el tope de títulos en Rucker Park –9-, su regularidad sobrehumana –nadie le presentó el concepto de “partido malo”- le hacía vivir instalado siempre por encima de los 30 puntos y sus canastas pesaron más que cualquiera de aquellas con aroma oficial que convirtió en CBA o USBL, donde también se aburrió a base de récords.

Héroe callejero en los 80 con sus Evander Chidls High en Brooklyn, Top50 histórico del streetball en un hipotético y contradictorio Hall of fame que no debería entender de paredes, mito en Nueva York y leyenda en el Rucker, donde los sueños son un poquito más reales. Las calles hablaron, sí, y lo hicieron para gritarle a Quinton las batallas de su padre. Imposible no escuchar cuando las ciudades se dirigen a ti.

Tras los pasos de mamá

“Es muy famoso en mi ciudad, una leyenda. En cada esquina de Estados Unidos o del propio mundo se habla de él y tuvo una gran influencia”. El actual jugador del DKV Joventut Quinton Hosley saca pecho rememorando los días de gloria de su progenitor, cuya inspiración no entró en letargo hasta mediados de los 90. Algunas se las contaron. En otras… sus ojos fueron los testigos más fiables. “Recuerdo cuando mi mamá me llevaba a verle. Ni te imaginas, había mucha gente, que incluso se subía en los árboles para poder ver cualquier partido. Resultaba algo maravilloso”.

Los genes le invitaban. Su tierra hizo el resto. Nacido en Harlem, aquel lugar donde se juega el mejor baloncesto del país, según reza la imborrable leyenda pegada al colegio que acaricia Rucker Park, Quinton podía haber sido uno de esos bases explosivos con aroma a playground que salen de las calles neoyorquinas, aunque su altura le condenó a encajar en otro prototipo con sello de denominación propia. Interior bajito o, mejor aún, exterior físico, abrumadoramente atlético y polivalente.

Quizá por ello, hoy Hosley no duda en citar el ”Empire State of Mind” de Jay Z y Alicia Keys, pieza alegórica en honor a la Gran Manzana, como la canción que más le hace latir.

”Soy el nuevo Sinatra y si lo conseguí aquí… puedo conseguirlo en cualquier parte”. Quinton nació en Harlem y con el parqué y el balón entremezcladas con su sangre, únicamente tardó 6 años en coger un balón que lleva sin soltar dos décadas. Y no sólo Ron fue su guía. “Realmente fue mi madre la que me introdujo al baloncesto”. Hazel ‘Smooth’ Hosley’, jugadora universitaria de éxito en su época, pronto se convertiría en su gran referente vital, en su ídolo más cercano. “Ella jugaba y cada día iba a verla. Uno tras otro, uno tras otro… Hazle me enseñó a jugar y, para mí, ganarle suponía un gran reto. Tendrías que ver su tiro en suspensión…”. Incluso su dorsal 14 es un homenaje a ella.

“Pasé una infancia feliz”, afirma contundente. Y eso que tuvo que vivir la separación de sus padres, algo que llevó al neoyorquino convencido a muchos kilómetros de distancia. Denver, su destino. “Me resultó bastante duro el cambio, principalmente por dos motivos. Por una parte, era demasiado joven aún para entenderlo y, por otra, el cambio cultural resultaba enorme, demasiado grande. Colorado era muy diferente aunque, mirándolo ahora con perspectiva, creo que fue positivo para mí adaptarme a un mundo tan distinto con gente tan diferente”.

En el Lincoln High School se convirtió en un sólido jugador, muy diferente, por otro lado, a aquello en lo que acabaría derivando. “Soy un tirador puro”, gritaba a los cuatro vientos en su último año de instituto aquel cuyo camino se vería limitado en los años posteriores por la irregularidad de su lanzamiento exterior. Alejado del mito que envolvía la figura de su padre, los terrenales anhelos de Quinton pasaban por llegar a la División I de la NCAA, aunque ninguna universidad importante le reclutó para ello.

Hosley acabó jugando en Lamar Community College, de la JUCO, donde completó dos años redondos. En el último condujo a su equipo a un registro histórico de 25-8 merced a sus 20 puntos, 10 rebotes y 4,6 asistencias por choque que le permitieron estar en el equipo ideal de la competición. Las puertas de la NCAA se le abrían. O eso parecía.

El precio de la NCAA

Una pequeña maldición parecía perseguirle a la hora de cumplir su objetivo universitario. Baylor se fijó en él y el de Harlem se desplazó unos días para ver cómo era el programa deportivo que le ofrecían. Cuando estaba a punto de dar el sí, una tragedia sacudió el país. Un jugador del equipo era asesinado por otro compañero. Y Quinton les conocía muy bien. “Fueron los que me acogieron cuando yo estuve allí, yo salía con ellos. Ambos parecían grandes tipos y de repente me entero que uno desaparece y muere y que el asesino era el otro amigo. Definitivamente, fue una gran sorpresa para mí, un gran shock”. Y un motivo, más tras las sanciones de la NCAA una vez que se descubrieron muchas irregularidades en el centro a la hora de tirar la manta, para buscar otro sitio.

“San John’s era el destino perfecto, pero una vez alcancé un acuerdo con el entrenador, lo echaron sin avisarme y quise ir en una dirección diferente”. Estuvo a punto de ir a Providence pero la opción se evaporó en el último momento por motivos académicos y, después de tres intentos fallidos, la llamada de Fresno, sonó realmente seductora. “Miré todas las propuestas y resultaba la mejor para mí, mi primera opción en la D1. A veces las cosas ocurren así y hay que aceptarlas, aunque disfruté mucho durante esos dos años”.

En su primera temporada, encandiló con 18,6 puntos y 9,2 rebotes por partido, llamando la atención de muchos ojeadores NBA por su juego. Defensor incansable, facilidad insultante para el rebote a pesar de jugar de 3 (e incluso de 2), brazos infinitos y excelente envergadura, primer paso desequilibrante, tiro a media distancia amenazador, útil posteando en la zona contra defensores más pequeños y excelente finalizador, con gran cantidad de mates en transición. Por encima de los números y de sus propias cualidades, se remarcaba en negrita su ética de trabajo, su compañerismo y su capacidad de esfuerzo, encomiable.

Al Bulldog le comparaban, los más optimistas, con Bruce Bowen o y se le veía como una versión sin pulir de Boris Diaw. Sus características físicas, tan poco disimuladas y propias de la NBA, parecían abrirle las puertas del firmamento, mas su segunda temporada despertó más dudas, ya que sus cifras descendieron hasta los 13,9 puntos y 8,9 rebotes por partido, quizá, en parte, por la explosión de su compañero Dominic McGuire, hoy en Charlotte, al que los aficionados de Fresno State no consideraban por encima del propio Hosley.

Los más críticos achacaban al alero lagunas en su tiro exterior, amén de incidir en que debía mejorar su visión en la pista, pase y manejo del balón. Su ausencia en el Porsmouth Invitational Tournement y su lesión en Orlando en los entrenamientos previos al draft sumado al hecho de que no venía de una universidad afamada, menguaron sus opciones en la que se convirtió en una de las noches más amargas de su vida.

Tristeza y estrellato

Los mock drafts le colocaban entre los 40 primeros de aquel draft de 2007 pero la realidad fue mucho más cruel para el neoyorquino, que aún sigue esperando escuchar a Stern diciendo su nombre para ingresar en el Olimpo de los Elegidos. “Fue muy decepcionante para mí… y mucho más para mi madre. Sinceramente, esperaba salir al final de la primera ronda o al comienzo de la segunda. Simplemente, no ocurrió. Lo más duro fue ver que mis amigos me llamaban y yo no sabía ni siquiera qué decirles”.

Considerado uno de los reyes entre los undrafted, Hosley apuró ese verano sus opciones NBA y llegó a rozar el ganarse un hueco, tras brillar en la pretemporada de los antiguos Sonics. Sustituyendo al lesionado Kevin Durant, anuló en defensa a Rudy Gay durante un partido y finalizó con 22 puntos y 7 rebotes un partido. No importó. Su sitio… de momento, estaba al otro lado del charco.

“Necesitaba salir de ahí, de esa tristeza, hacer lo que tenía que hacer y las cosas acabarían por salirme bien al final”. El jugador fue ofrecido al Maccabi por 70.000 dólares anuales, probó en Grecia y acabó en Turquía, en el modesto Pinar Karsiyaka. “Estuve en tierras griegas probando una semana con un equipo”. Tan poco le gustó que no se acuerda ni del nombre. “No lo sé, sólo recuerdo que el técnico quería extenderme el periodo de prueba de una a dos semanas pero no estaba seguro si querían echarme tras eso. Así que cuando me llamaron los turcos, acepté”.

Formando una tripleta de ensueño con Sean Marshall y el ex ACB Gary Neal, Quinton causó un impacto total en Turquía. El alero reboteaba más que nadie y encaraba el aro con la misma facilidad con la que su padre dominaba en el cemento de Rucker. Un día firmaba un 28-11, al otro un 24-15 y al siguiente le hacía 43 puntos y 19 rebotes al Fenerbahçe en el encuentro más completo de su carrera. “Funcionó. Cobraba poco y vivía solo, sin que nadie me dijera lo que tenía que hacer. La gente me animó a aceptar esa propuesta, a jugar en el extranjero, y salió bien la cosa”.

A los pocos meses ya había sonado para media Europa. Que si el Baskonia ofrecía 250.000 euros por sus servicios en mitad de temporada, si el Maccabi se arrepentía por no haberle probado o si el Efes Pilsen suspiraba por ficharle para el próximo año. Ajeno al boom, Hosley siguió a lo suyo, sumando y sumando hasta promediar unos excelsos 22,9 y 11,7 rebotes por choque, pareciendo el jugador total, liderando ambas estadísticas y metiendo su nombre en los Tops de robos (3º), asistencias y faltas recibidas. Como consecuencia, un MVP que sumar al ya obtenido durante el All Star. Este pesaba más.

Cuestión de roles

En el verano de 2008, Quinton Hosley fue presentado como flamante fichaje del Real Madrid. En tres años había pasado de mendigar una oportunidad en la NCAA a ser una de las apuestas extracomunitarias de un aspirante a todo. Empero, no fue como el sueño imaginado por el hijo de “Terminator”.

Su trabajo de pretemporada y sus 17 puntos en la Jornada 2 parecieron un espejismo para un jugador que no terminaba de arrancar y que sólo volvería a los dobles dígitos en anotación en tres partidos ACB más, con porcentajes bajos –especialmente en el triple, un 22%- y escasa presencia en pista. “No sabía mucho del baloncesto español y del propio club cuando llegué. Aprendí muchísimo pero el precio fue lo que me costó adaptarme. En Turquía era todo distinto, jugaba más minutos, era el líder y todo era anotar. Aquí Plaza me pedía muchas pequeñas cosas y no terminó de salir bien todo. También era dos años más joven que ahora y menos maduro”.

Costoso peaje el de un alero usado como defensa todoterreno con cualquier exterior rival al que en ataque sólo se le necesitaba para lanzar el contraataque o como finalizador. Demasiado cambio tras dominar a su antojo en Turquía, tirando desde todos sitios y siendo siempre la primera opción en ataque. Sin embargo, la afición, si bien esperaba más de su juego y de sus números, no la tomó con él por su compromiso constante y el esfuerzo que trasmitía en la pista, aunque su salida del club fue precipitada y precedida de polémica. Eliminados en la Copa del Rey, los medios hablaron de un chicle lanzado por Quinton a su técnico al ser sustituido, aunque el jugador corrió a pedir perdón por un malentendido que pudo aclarar: “No iba dirigido a nadie. Simplemente me lo quité de la boca y lo tiré”.

Con ese mal sabor de boca abandonó Hosley el equipo en febrero, cortado por la llegada de Kennedy Winston, y con un origen similar al de su procedencia, Turquía, para jugar en el Galatasaray hasta el final de temporada y en el Aliaga Petkim en la 2009-10, donde promedió 18,1 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias.

Empero, su éxito en la pista no iba acompañado de la alegría fuera de ella, como confesó en una entrevista en su país en la que dijo que en Turquía su vida se dividía en tres áreas: casa, parqué y supermercado. Todo muy diferente a sus idílicos meses en Madrid, con más amigos y alternativas en su opinión.

En el pasado verano, se revalorizó al obtener el pasaporte comunitario, jugando bajo la bandera de Georgia, tras superar una especie de “casting” con 25 candidatos entre los cuáles sólo él y el jugador del Gran Canaria 2014 Taurean Green obtuvieron la nacionalidad. ¿Cómo surgió la oportunidad? “Conozco a mucha gente”, contesta riéndose. “La verdad es que también me da la oportunidad de jugar en una selección nacional, lo cual es un gran honor para mí. Fue una buena decisión”. Con el pasaporte bajo el brazo, no le faltarían ofertas. Ninguna podría con la del DKV Joventut, sinónimo de reválida ACB. Desde el 15 de julio, su vida se escribe en verdinegro.

Compromiso se escribe con Q

Han pasado sólo 8 jornadas y la temporada, como él bien aprendió en Europa, es una carrera de maratón, mas a buen seguro que el Real Madrid fichó a Hosley hace un par de año visualizando lo que hoy sí está haciendo en el la Penya. A los valores mostrados en el club merengue de entrega y ética de trabajo se unen una gran regularidad en su juego, que le permite ser una de las piezas claves de Pepu Hernández en el arranque liguero.

Con 12 puntos y 6 rebotes por encuentro, lleva cinco choques consecutivos por encima de los 13 y está explotando su faceta de todoterreno en pista. Una jornada coge 11 rebotes, al otro da cuatro asistencias, y los robos nunca faltan. Fuerza faltas al rival, está más acertado desde el 6,75 (40%), asegura 13,5 puntos de valoración y lo mejor es la sensación de ser capaz de sobrevivir a la dictadura de los números.

No parece que vaya a sorprender con actuaciones por encima de los 20 o de los 30, pero su regularidad intimida, cometiendo muy pocos fallos y condicionando las defensas rivales, por su polivalencia al jugar de 4 o su imparable físico, que obliga a defenderle con un alero fuerte, si actúa como 3. El Madrid lo intuyó. El DKV lo disfruta. “Hay grandes diferencias respecto a hace dos temporadas. La primera, que ahora juego muchos más minutos. El Real Madrid suponía mi primera experiencia en España, ahora sí sabía realmente a qué atenerme y, con más oportunidades en la cancha, puedo hacerlo mejor”.

Franch, Jelinek, Tomàs, Llovet…, la Baby Penya ilusiona y él disfruta jugando rodeado de “niños”, dándose la paradoja de que, a sus 26 años, parece el veterano y el mentor para los más jóvenes. “Me gusta jugar con ellos, es algo que me permite tener más madurez y convertirme en un líder en la pista. A mí ellos me hacen madurar y crecer más aún”.

Enamorado de la ciudad, sus aficionados, el club y su técnico -“Todo está saliendo fenomenal, adoro mi situación actual”-, el estadounidense está muy implicado y tiene muy claros sus objetivos para esta campaña: “Queremos ser el mejor equipo posible, alcanzar nuestro límite. Definitivamente, deseamos ir a la Copa y al Playoff. A partir de ahí, a mejorar cada día dentro y fuera de la cancha”. Testarudo, suele cumplir sus retos.

Terminator II: El regreso

En ocasiones, el futuro es ese pastel vacío por dentro que nos impide disfrutar del caramelo en la boca del presente. Por ello, Hosley no se obsesiona con su sueño NBA. “Siempre estará en mi mente pero estoy muy contento aquí como para tener más planes en mi cabeza. La situación ha cambiado mucho y soy parte de este club”. Discurso sereno y coherente del que poco pide porque todo tiene: buen proyecto en un histórico europeo y halo de leyenda al otro lado del charco.

Porque Quinton no es Quinton en su tierra. Ni siquiera Hosley. “Terminator 2” (“T2”) es su nombre de guerra en la calle, donde la libertad y el placer se mezclan para acariciar la esencia de este deporte. “El baloncesto callejero es muy especial para mí. Nací rodeado de eso y me marcó., desde que mi madre me llevaba a las pistas. Ayer yo observaba con admiración a los mayores. Hoy son un puñado de chicos, que comienzan a tirar a canasta, los que me miran para aprender. Yo les enseño lo que puedo hacer y si les ayuda, a mí me llena. ¿Cómo no me va encantar jugar allí? Siempre estoy impaciente, esperando a que el verano llegue para hacerlo”.

Neoyorquino de molde, convencido y orgulloso, ni siquiera su traslado a Denver le impidió pisar en cada verano de su adolescencia las canchas de NY, aquellas chivatas de inerte apariencia que cuentan que, un día, su padre fue el más grande en el centro del mundo, en el centro del basket. Carácter casi religioso el de un deporte en el que la meta final, encestar, es la única similitud con el baloncesto convencional.

Aquellas canchas capaces de alejar a la droga y la inseguridad de cada barrio durante cada torneo, en el que el mundo se paraba por momentos para ver a unos héroes que jugaban en el mismo nivel, tuvieran contratos millonarios en la NBA o fuesen auténticos anónimos salidos de la nada, cautivaron por completo a Hosley, que se propuso seguir los pasos de Ron Matthias, haciendo regresar a las pistas el mítico sobrenombre de “Terminator” y luchando con los mismos argumentos: energía y pasión.

“Lo más importante es obtener un respeto en la calle como el que él tiene. Da lo mismo si juegas en Europa o en la NBA mientras la calle te respete”, diría en un completo reportaje de la revista Crossover. “Nunca me asusto. Cuando todos los ojos están puestos sobre mí me siento bien, nunca noté la presión, ya tiren objetos o digan cosas. Y es que ese ambiente no lo encuentras en ningún lugar del mundo”.

El Misterio del Baloncesto se ha revelado desnudo en el corazón de la calle porque sólo allí puede inflamarse el Baloncesto espontáneo como pulsión vital, escribía Gonzalo Vázquez en aquel sueño plasmado en letras llamado “Leyendas del Playground”, una opinión que Hosley firmaría como suya propia. “Me cuesta describir lo que significa para mí pero sí, en mi opinión creo que es la más verdadera forma de baloncesto que existe”.

Quizá ahí, precisamente ahí, se vio al Quinton más real, al T2 más puro. No estaba Rik Smits ya para esos trotes, pero su mate sobre High Rizer acrecentó su mito. “Es un monstruo, es un monstruo”, repetía el speaker exaltado, mientras los aficionados invadían la pista de la emoción.

Quinton colecciona títulos y galardones de MVP de los torneos prestigiosos de Nueva York (Entertainer Basketball Classic, Dyckman…), aunque le marcó particularmente el logrado en el Nike Tournament of Champions, donde se reúnen los equipos más fuertes de la ciudad. Ya sólo le quedan otros 8 más en Rucker para alcanzar a su padre, aquel al que sólo pudo ganar una vez (“En mi época de instituto, porque él ya estaba cansado”) y que ahora ejerce de árbitro, para desgracia del pobre Quinton: “No me pita una falta a favor ni de casualidad”.

Tri-State, Kingdome… Terminator 2 relata sus torneos favoritos deteniéndose en el de Dyckman, donde a pesar de haber conocido las mieles del éxito en un par de ocasiones, aún tiene una espina clava que se quitará en verano… o los duelos contra el CAI. Porque allí, en el cuadro maño, juega Darren Phillip, otro clásico del streetball, que arrebató al “Take no Prisoners” de Quinton el título en el verano de 2009, MVP incluido, pese a los 42 puntos del jugador de la Penya. En Zaragoza echarán chispas. En la calle, aún más.

La crema, siempre arriba

”Nueva York, jungla de hormigón donde se forjan los sueños, no hay nada que no puedas hacer”. Sigue sonando una y otra vez esa canción mitad recuerdos mitad motivación para Hosley, con una cabeza amueblada y una forma de expresarse y de hablar de su carrera más cercana a la de un veterano a punto de colgar las botas, por su madurez y experiencia.

”Bienvenido al crisol de culturas…”. Idéntica a la tolerancia del chico que aprendió en la calle, más pendiente del talento que de la raza o color de piel de su rival. Mente abierta de un diplomado en Estudios Africanos, amante de los puntos de vista diferentes –“No sólo los hay entre EEUU y Europa, también entre países en este continente. Y me gusta”- que gracias a su carrera conoció más acerca de sus orígenes. “Me encantó aprender mi cultura, saber de donde veníamos, conocer gente diferente en la comunidad americana. Seguí mis raíces familiares y vi que eran de una comunidad africana de América, que ellos también venían de África”. Además, Hosley se involucró durante sus años universitarios en un proyecto de voluntariado con unos niños en el Hospital de Fresno State, algo que marcó su paso de niño a hombre más que cualquier canasta conseguida. “Pasaba tiempo a su lado, jugaba con ellos y me hacía sentir bien. Es decir, era algo bueno para mí mismo. Deseo repetir la experiencia, lo volveré a hacer pronto, me apetece y disfruté muchísimo”.

”La vida empieza cuando se acaba la iglesia. Jugadores, estrellas del rap, adictos al primer plano… la ciudad nunca duerme. Farolas, grandes sueños de bello aspecto. Estás en Nueva York”. Jay Z y Alicia Keys siguen cantando y estremeciendo al alero, al que una vez, en un mal momento, su padre le dijo que en un buen pastel la crema siempre está en lo más alto. “No te preocupes, tú eres crema… acabarás arriba”. Y lo está consiguiendo el chico de Harlem amante de la cocina y de los viajes cuyo sueño más preciado le convierte en terrenal, incluso en el propio playground: “Deseo ser el mejor jugador posible, estar en un grande europeo o llegar a EEUU pero, por encima de todo, anhelo la felicidad, el máximo tiempo posible, esté donde esté”.

”Las grandes luces te inspirarán, no hay lugar en el mundo que se le pueda comparar. Estas calles te harán sentir nuevo”. Con Quinton lo consiguieron. Él ama a la calle y las calles, la mismas de Nueva York que le susurran al mundo con voz melosa que un día vieron jugar a Ron ‘Terminator’ Matthias, le respeta a él. Quizá la saga continúe y algún día ‘Terminator 3’ deba escuchar las leyendas de su papá. De “hijo de” a ser conocido por sus propias hazañas. Sabor neoyorkino, aroma a Harlem, sello de Rucker… el heredero asoma en Badalona.

Daniel Barranquero
ACB.COM

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Categories:Historia, Perfils

Will se’ns despulla – El Punt

WILL SE’NS DESPULLA
McDonald, que porta 65 tatuatges, és la gran sorpresa del DKV Joventut i desvela algunes de les intimitats de la seva carrera en els set anys a l’ACB
24/11/10 – XAVI BALLESTEROS

Will McDonald no deixa indiferent ningú. És un paio singular. Únic. Pot ser un nen o pot ser una bèstia. I ell ho reconeix en el seu tatuatge favorit: «Em vaig fer un àngel amb la meva cara però agressiu; és com sóc jo, amb caràcters diferents, puc ser un àngel, però quan m’enfado, m’enfado molt i sóc un guerrer.» Aquest és McDonald. Will se’ns despulla per explicar algunes de les seves intimitats. «De tots els clubs i equips que he estat, a la Penya visc la situació més diferent, és el meu setè any en l’ACB i és el primer any que els preparadors físics, l’entrenador, tots, es preocupen pel meu cos, tothom està junt, en els altres clubs no era així», assegura McDonald. El pivot és conscient del seu caràcter, però el destaca com una virtut: «Els tècnics em fitxen per la meva qualitat, però també pel meu caràcter, perquè lluito, per això amb va fitxar Ivanovic, lluito quan és necessari però sempre amb una agressivitat controlada.» El pivot, que ha signat per una temporada amb el DKV Joventut, també parla dels seus tatuatges: «Un tatuatge és una addicció, el primer és dolorós, les persones tenen diverses manies i quan jo vull alguna cosa m’agrada pintar-me-la al cos, en tinc 65.»

El millor any estadísticament.

Des que va aterrar a l’ACB procedent de França (Chalon), Will McDonald havia brillat en el seu primer any al Gran Canària (14 punts, 8 rebots i 13 de valoració) i a l’Estudiantes (17+5 i 15 de valoració). Això li va valer el seu fitxatge pel Tau, en què va estar discret en el seu millor any a Vitòria (7 punts, 4 rebots i 7 de valoració). De moment, a la Penya valora 15,6, el novè millor jugador de l’ACB.

LA FITXA

Will McDonald
New Orleans (Louisiana). 5-10-1979 (31 anys).
Pivot, 2m06
Trajectòria
1996/1999 Clark High School
1999/2003 Univ. South Florida (NCAA)
2003/2004 Dodge City Legend (USBL))
2004/2005 Gran Canària
2005/2007 MMT Estudiantes
2007/2009 Tau Vitòria)
2009/2010 Gran Canària

Mitjana estadístiques ACB 2004/10
11,2 punts (54% en triples), 5 rebots, 0,6 assistències i 10 de valoració en 23 minuts.

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Recordeu el meu nom: Albert Homs – El punt

Recordeu el meu nom: Albert Homs
Després de la marxa de Rudy, Ricky i Ribas el Joventut té una nova perla de només 16 anys
19/09/10 – Badalona – XAVI BALLESTEROS

El 2005, Leo Messi feia un anunci on després de fer un gol mirava la càmera i deia: «Recorda el meu nom: Leo Messi.» Cinc anys després, a Badalona, hi ha un altre esportista que fa el mateix. Es diu Albert Homs i després de la marxa de Rudy, Ricky i Ribas s’ha convertit en la nova il·lusió, en la nova perla verd-i-negra del futur. És júnior de primer any, però també jugarà amb el vinculat –el Prat, a LEB Plata– i el primer equip a l’ACB. L’octubre passat, Sito Alonso el va convocar amb 15 anys contra el Valladolid, però la igualtat del matx (70-65) va acabar deixant-lo sense el somni. Si hagués jugat hauria estat el tercer debutant més prematur, després de Ricky Rubio (14 anys i 11 mesos) i el testimonial Àngel Rebolo (15 anys i 3 mesos). Durant la pretemporada ja ha debutat amb el primer equip i avui ho pot fer en competició oficial.

Aquest mataroní va començar a botar la pilota per culpa del seu pare, David, i del seu germà Sergi, a la Unió Esportiva Mataró: «Sempre he anat a veure el meu germà i he estat moltes hores al pavelló.» Ha deixat empremta als tornejos on ha passat: Tres Cantos, l’europeu d’Eslovènia, Esplugues… Amb l’equip mataroní va fer una cosa històrica en el campionat d’Espanya oficiós de Roda (Albacete), on va ser subcampió. En aquell equip els líders eren Homs i Gerard Colomé, que va marxar al Barça: «Jo vaig decidir anar a la Penya perquè sempre m’hi he sentit identificat i perquè creia que era on em podien anar millor les coses, perquè donen oportunitats als joves i al Barça, no.» Homs subratlla què li agrada de la Penya: «És un club familiar, quan ets petit estàs entrenant-te a les pistes annexes i veus passar els jugadors del primer equip cap a la pista central de l’olímpic, els que surten per la tele, va ser molt fort quan jo vaig fer el mateix camí que els grans.» La perla verd-i-negra no deixarà d’estudiar: «M’ho diu la família i el club i ara començaré batxillerat social perquè m’agrada.» Està estudiant a l’escola Pia Santa Anna de Mataró.

L’avi, el «taxista».

El trajecte des de Mataró fins a Badalona el fa generalment amb el seu pare cada tarda. Però el fet que hagi d’entrenar-se cada matí i que el seu pare treballi en una caixa d’estalvis fa que el dijous a la tarda tampoc el pugui acompanyar. Aquí és on entra en escena el seu avi en Josep Maria, que és qui el porta cada dia. L’avi ho té clar: «Venim junts i jo vaig a fer una volta pel Màgic, vaig a comprar el diari i em deixen entrar a veure l’entrenament.» El gran dels Homs es posa les mans al cap: «No té temps per a res, només bàsquet i estudis, em costa d’entendre tot plegat, però el veig tan feliç…» El director del bàsquet de base de la Penya, Jordi Martí, creu que arribarà lluny: «És intel·ligent, té passió pel bàsquet i sobretot té les qualitats per fer possible el somni.»

EL SEU DNI

Albert Homs
Dia de naixement:23/5/1994
Lloc:Mataró
Posició:Base
Alçada:1m97
El seu equip:Júnior
Curiositats:Participa en el Jordan Brand Clàssic Internacional al Madison Square Garden de Nova York

El Joventut fa un seguiment dels estudis i té pis per als joves becats

De la imatge de Ricky davant l’olímpic a la d’Homs al mateix lloc han passat cinc anys. Són els que han transcorregut des del debut del base del Masnou al del base de Mataró. La Penya és com una gran família i cuida des de fa molts anys (Morales, Jofresa, Montero, Villacampa…) els estudis. A més, no permet que els joves deixin d’anar a classe. Per això, Homs amb Pepu –com abans Ricky amb Aíto– no va sempre als entrenaments del matí per anar a classe. La Penya té una aula d’estudi a l’olímpic, posa professors de reforç a qui els necessita i té dos pisos per a joves: un per als becats, amb tot tipus d’assistència (hi ha Letuni, el congolès de 2m25 i 15 anys), i un altre per als més grans de 18 anys (Jelinek i Todorovic). Uns altres joves estan amb famílies.

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Russel Robinson – Blogs ACB.com

Russell Robinson, aprendiz de líder
09/08/2010

“Estoy emocionado. Es un gran movimiento para mi carrera, una gran oportunidad para mejorar mi caché como jugador en la que seguramente es la liga más competitiva de Europa”. Estas son las palabras con las que Russell Robinson explicaba sus sensaciones en el diario Lawrence Journal-World tras su fichaje por el DKV Joventut.

El base, de 24 años, debutará oficialmente en Europa en la próxima liga ACB con el equipo verdinegro, aunque llegó a estar en plantilla del Erdemirspor turco en la campaña 2008-09, sin llegar a jugar. ¿Qué podemos esperar de él? Scott Schroeder, redactor especializado en la D-League de la web Ridiculous Upside y de AOL FanHouse, nos lo define como “más un escolta bajo que un base tradicional, pero con talento para el tiro a larga distancia”.

Durante sus dos años como profesional tras dejar la Universidad de Kansas como campeón de la NCAA, Robinson ha jugado en la D-League, esperando una oportunidad en la NBA a la que aún no renuncia. “Mis objetivos son mejorar”, afirma el base, “la NBA es todavía un objetivo. He intentado llegar a través la NBA, pero esta es posiblemente es una ruta mejor”, afirma sobre su próximo paso por la ACB.

Schroeder explica que Robinson “posiblemente hubiera tenido la oportunidad de entrar en un equipo NBA si hubiera esperado a ir a un campo de entrenamiento este otoño, aunque tampoco es seguro. Sería un tercer base ideal en la NBA, ya que es un gran defensor y puede meter tiros abiertos en el perímetro”.

Robinson aún es joven, y tiene que aprender “como liderar un equipo de baloncesto. Como base, parece que busca más su tiro a menudo antes que crear para otros”, confirma Schroeder, algo que sin duda, a las órdenes de un entrenador exigente como Pepu Hernández, tendrá oportunidades de interiorizarlo.

El base estadounidense finalizó la pasada campaña en los Maine Red Claws (donde coincidió con otros conocidos ACB como Paul Davis y Morris Almond) y “fue capaz de aprender como ser un base puro del antiguo jugador de la NBA Randy Livingston, y actuó mucho mejor como líder”, tal como recuerda Schroeder. En el Pavelló Olímpic de Badalona, Robinson intentará ser el timón que la Penya necesita para volver al Play-off.

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Zona 2-3 : Josep Franch

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Josep Franch, el mérito de la discreción
21/07/2010 – Marta Abad

Si os preguntase a cualquiera de vosotros por qué estáis o habéis estado enamorados de esa persona que os hace ver la vida de otro modo, es muy probable que no me supiéseis contestar, por contra balbucearíais y mostraríais una expresión arrobada. Lo mismo me sucede a mí -hablando en términos baloncestísticos- con Josep Franch.

No sé qué es lo que hay en él que me hace vibrar, qué cualidades lo hacen tan especial ante mis ojos, por qué poseo tan altas expectativas en su futuro, qué aspectos de su actitud y saber estar me cautivan cuando lo observo desde la primera fila del Olímpic de Badalona…

Recuerdo como si fuese ayer verlo jugar en un Joventut-L’Hospitalet Junior y quedar fascinada con la soltura de sus movimientos, sus carreras explosivas, el mimo pero firmeza en el manejo del balón, la capacidad de reacción y su liderazgo silencioso. Son instantes en que vislumbro el por qué este deporte me entusiasma, me emociona, me transporta a un estado de fantasía real.

Pero no todo puede ser mágico y utópico y esta aciaga temporada en el equipo verde-y-negro ha hecho que los cimientos de mi fe se hayan tambaleado. El talento innato es muy importante para forjar a un gran jugador pero más lo son la constancia, las oportunidades y la confianza que se deposite en él. Los vaivenes del club badalonés han minado la moral de los aficionados pero, ¿también de los canteranos? Ese es mi temor, que la savia nueva que apunta maneras y en la que reside la esencia de este club, haya sufrido los estragos que provocan la frustración y el sentimiento de injusticia.

Muchos aducirán -y ciertamente lo hacen- que Franch no está preparado para asumir la dirección de un equipo ACB que debiera figurar en puestos de playoff. Yo me pregunto cuál es el huevo y cuál la gallina: Experiencia vs. Responsabilidad, ¿una ecuación bidireccional? Lo más frustrante es que las oportunidades hayan de venir por falta de recursos económicos o por demérito de otros; ¿no nos estaremos enfrentando a algo de miopía en la cultura del club?

El joven base badalonés se enfrenta a un hándicap añadido llamado Ricky Rubio. Y es que haber nacido tan sólo unos meses después del prodigio del Maresme y haber crecido en el mismo club, le hace el blanco perfecto de las siempre tan odiosas comparaciones. Y me pregunto yo: ¿Qué beneficio extraemos al someter a comparación a dos jugadores que viven circunstancias distintas y que ambos pueden aportar grandes cosas al baloncesto español? Jamás lo entenderé.

Pero por encima de todo esto y trascendiendo opiniones, Josep Franch reúne una serie de características que lo hacen un GRAN jugador -holísticamente hablando- en potencia: control del tempo, serenidad y tensión a la par, elegancia, velocidad, generosidad, humildad, discreción, sentido del equipo, ganas de aprender, madurez, responsabilidad…

Muestras de ello son los minutos de calidad (regalando incluso jugadas de Top5) aportados en ACB la pasada temporada en un ambiente poco receptivo; el bronce recientemente conseguido con la U20 con una contribución más que notable al equipo destacando en la práctica totalidad de estadísticas y liderando al equipo en la lucha por el bronce.

La recompensa a este trabajo bien hecho y en un ejercicio de visión estratégica y largo placista digno de alabar- ¡benditos golpes de gracia esporádicos!- ha venido de la mano de Scariolo. El técnico italiano ha convocado a Josep para completar los entrenos pre Mundialistas de nuestra selección mientras “el chico de las 4 L’s” se recupera de su lesión.

Y es que a veces los sueños se van haciendo realidad por fascículos y no en un solo tomo y quizá de este modo, tanto el protagonista como los lectores lo saboreen más y mejor.

¡Enhorabuena Josep, gran profesional y persona!

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